Para Tu Corazón

¡No debió hacerlo!

May 25, 2017

¡Dios mío, se hizo un tatuaje!

¡Está loca!

¡Qué poca feminidad!

Sí, sí, sí. Amo los tatujes. Y si este tema es sensible para ti, de verdad, lo siento mucho y espero no ser ofensiva contando mi experiencia y además, mi opinión.

Hace un par de años me hice mi primer tatuaje, pequeño y con mi propia letra. <Faith>  que significa FE en español. Si mal no recuerdo, lo escribí en una servilleta o en un papel de factura de un restaurante dónde comía con mi esposo y un buen amigo. Tenía muchas ganas de tatuarme, de hecho creo que desde los 17 años quise hacerlo, pero obviamente no había dado ese paso.

Recuerdo una conversación muy interesante dónde alguien decía que había visto una imagen que decía: “prefiero tener mil tatuajes y amar a Jesús con todo el corazón, que ser un lienzo limpio y tener oscura el alma”. Y la verdad es que me impactaron esas palabras. (¡OJO! esto es sin juzgar la opinión de la gente y cómo se sienten frente a este tema, en el cual no pretendo polemizar).

Mientras pensaba en esas palabras, me encontré analizando mis propias decisiones, la razón por la que para mi un tatuaje iba más allá de opiniones y “conceptos sociales”… Me encontré pensando en que quería tener algo permanente en mi cuerpo que me recordara las cosas más valiosas e importantes de mi vida. Y sí, ya se que estarás diciendo que para eso no se necesita un tatuaje, pero esa es tu opinión. Y yo, tengo la mía.

En fin, con el pasar del tiempo me di cuenta de que, entre las cosas más importantes para mi, la fe, es una de ellas. Y esto, sin afán de sonar loca o religiosa; pero la fe ha salvado mi vida. Ha salvado mi alma. Por eso esa fue la palabra que decidí tatuarme.

Pero bueno, te preguntarás porqué te cuento esto, y es por el simple hecho de poner las cartas sobre la mesa. No puedo aceptar que la “sociedad” siga juzgando a las chicas (y a los chicos también) que se hacen tatuajes, me parece muy doloroso cómo señalan y nos atrevemos a decir que son poco femeninas, empezamos a poner etiquetas y a juzgar la vida de una persona; en este caso de una mujer, por el simple hecho de tener tatuajes.

Se nos ha olvidado la misericordia, se nos ha olvidado la gracia, se nos ha olvidado ver a la gente con los ojos con los que anhelamos ser vistos. Se nos ha olvidado que Dios no mira lo de afuera, Él mira lo que está por dentro. Y eso, eso es suficiente.

En estos últimos días, con tantas cosas pasando alrededor del mundo, pienso: ¿Qué nos están metiendo en el corazón, qué estamos dejando entrar en nuestra alma, qué estamos dejando de hacer?. Y cómo respuesta llegué a la conclusión que más temí. Hemos dejado de AMAR.

De amar sin condiciones, sin prejuicios, sin dolor, sin caretas. Hemos dejado de amar incondicionalmente, por naturaleza. Y ese amor, solo ese amor, puede salvarnos. Fuimos creados con un amor que lo ve todo diferente, que saca algo bueno de lo malo, que da sin esperar nada a cambio, que llora con el que llora, y ríe con el que ríe. Un amor que vence la maldad, un amor que resucita el alma, un amor que no teme, un amor que no compite, un amor que no opaca, un amor que no destruye.

Y dirás, ¿bueno y todo eso por un tatuaje? No, todo eso por qué al ver que nos hemos olvidado de amar, nos hemos olvidado de ser HUMANOS.

Por eso hoy, quiero compartir contigo algo que me llegó al alma, una canción que escuché recientemente, y que nos enseña cómo amar y ver el mundo, asombrándonos de lo más pequeño y amando como El Más Grande.

La canción se titula “Wonder” y es de Hillsong United. Aquí les dejo el video con la letra en Inglés.

¡Los Quiero💛!

 

 

 

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