Belleza, Vida

Belleza… En el alma.

February 17, 2017

“Y si estuviera presente en el corazón de la vida, entendería que el alma es la cosa más bella” -Y

Se ha pensado durante años que somos bellas solo por fuera, que el estándar de belleza es inalcanzable, que se habla mucho de autoestima pero poco se aplica… Es un mundo inagotable de olas tambaleantes que solo nos dejan más perdidas en este espiral de nociones que al final nos desvían de la vida misma.

“La belleza está en el ojo de quién la mira” se ha dicho por años, se respira, se escribe, hasta se tatúan un mensaje que pocas veces vivimos de verdad. Desde el alma.

Ser bello va directamente ligado, desde nuestros ancestros, con nuestra apariencia y es por eso que no se le puede separar. Sin embargo, esto no significa que, la cualidad hermosa de, ser o no atractivo dependa solo de nuestras medidas, el estado de nuestra piel, la textura de nuestro cabello o la apariencia que proyectamos al ponernos cuánto adorno encontramos para sentirnos bien. Esto solo se traduce en que debemos ser bellas de adentro hacia afuera.

Y he aquí la, dolorosa y muy cruda, realidad… No somos tan bellas por fuera (cómo quisiéramos) porqué seguimos viéndonos con los ojos de un alma sin arreglar. Un alma que necesita limarse las uñas, cortarse las puntas secas del cabello, hacerse una mascarilla para las resequedad en la piel, tomar un poco más de agua, comer unos cuantos vegetales, salir a caminar un poco, leer más, escuchar música un poco más profunda, tratarse mejor a sí misma. Un alma, que necesita ayuda. Y esa ayuda SOLO puedes darla TÚ (perdón por las mayúsculas, es que me emociono).

Por eso hoy quiero contarte cómo empezar a ser bella desde tu alma.

Debes sentarte solita y reflexionar, sé brutal y completamente honesta contigo (eso incluye definir si sientes envidias, rencores, dolor, vacíos, etc), revisa cuál es la raíz de esos sentimientos (si es familiar, o si es auto infligido… Recuerda, sé brutalmente honesta), una vez tengas claros estos puntos… DECIDE TERMINAR LA RELACIÓN QUE TIENES CON ELLOS. Ya tienes demasiado tiempo con ellos, decide romper con esa relación dañina con tus espinas del interior y rompe ese círculo vicioso que tiene quizás años, meses, días, o hasta generaciones.

Ya tienes todo esto identificado, ahora viene la parte más exigente (ojo, la más difícil era la anterior), debes levantarte cada día sabiendo que vas a librar una batalla de la cuál ya tienes la victoria dada pero necesitas batallar con tu propio ser para recordarlo. Escoge expresiones positivas, no te auto exijas necesitar afecto externo para sentirte valiosa o importante, no dejes que famosas (y muchas de ellas ciertas) teorías definan la forma en la que amas y recibes amor.

Dedícate tiempo a ti. Compra de vez en cuando (que puedas hacerlo) tu comida favorita, asegúrate de cuidar lo que comes (en eso hasta yo soy culpable), mantén tu mente enfocada en cosas buenas, entiende que no todo lo que pasa a tu alrededor es en tu contra, recibe halagos de ti misma, deshazte de la ropa que no te gusta y que ya no usas, o que no te queda (y que guardas por que sueñas con ponértela de nuevo), ya que eso solo te amarga y te hace pensar en que si no lo logras habrás fallado.

Rodéate de gente que no necesita aprobación de otros, que vive sin temores y con mucha seguridad; imita siempre las cosas buenas, sin dejar de ser tú. Llénate de motivos para sonreír. Baila y canta (así sea en tu cuarto) por lo menos una vez a la semana. Lee un buen libro, escribe lo que más te llame la atención. Dedícale menos tiempo a pensar en excusas y persiste en crear más espacios de productividad interna (metas personales ALCANZABLES).

Saca el tiempo, por lo menos 2 noches a la semana, para hacerte una mascarilla de fresas y yogurt en el rostro (debes dejar unos 15 minutos para obtener mejor hidratación), arréglate el cabello, maquíllate sencillito y fácil para ti (aunque digas no saber, si te sientes bien, eso es lo que importa) al menos para salir de vez en cuando. Disfruta de un buen te o café, o un rico mate en las mañanas.

Trata de llegar puntual a cada uno de tus compromisos. Sé sincera cuando cometes un error. No inculpemos a nadie por ocultar nuestras fallas, sé valiente y  corrige. Da lo mejor de ti.

No permitas que te falten al respeto, no dejes que la duda te invada (cuando llegue sácala a patadas), ora más, disfruta de tu familia.

No te garantizo que te convertirás en la mujer perfecta, pero sí te garantizo que poco a poco si te comprometes contigo, serás la mejor versión de ti misma. Enfrentarás nuevos retos, pero con mejor actitud. Y te verás al espejo, y dirás: “¡Cómo he cambiado!”.

Tú puedes, sí se puede. Solo necesitas querer.
Yo quiero, y quiero ser tu aliada. Este proceso es para ti y para mi.
💛

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